ATEUS DE CATALUNYA

Por la neutralidad ideológica de las instituciones de la Unión Europea

Inscribir en el preámbulo de una futura constitución de la Unión una referencia a Dios supone un paso poco unificador y, por otra parte, discriminatorio para los ciudadanos, cada vez más numerosos, que no siguen los preceptos religiosos. Las personas que no practican ninguna religión desarrollan convicciones tan respetables como aquellas de los “creyentes”.

La referencia a Dios o a la tradición religiosa es completamente inoportuna porque, contrariamente a los Estados del “Antiguo Régimen”, el derecho y la ley ya no se otorgan a los hombres bajo la cobertura de un poder religioso, sino que son adoptados por los representantes que los ciudadanos han elegido democráticamente. Se trata de un principio básico de toda democracia parlamentaria que, en Europa, presenta una diferencia fundamental con la “tradición religiosa”.

Toda sociedad es heredera de su cultura, que lleva en sí misma múltiples fuentes de su identidad. En Europa han convergido las aportaciones de diferentes corrientes de sensibilidad y de pensamiento.

La Federación Humanista Europea rechaza la referencia a las creencias que dividen y propone que la referencia sea a “la herencia cultural de la historia europea”.

La Federación Humanista Europea pide que se incluya en el artículo 1 de la Constitución, que “la Unión se fundamenta en los principios indivisibles universales de la dignidad de los hombres y de las mujeres, de la libertad, de la igualdad y de la solidaridad; y que reposa en el principio de la democracia y del Estado de Derecho.

La Federación Humanista Europea considera que el artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales garantiza “el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”; y reclama que se añada el derecho a “no tener religión”.

La Federación Humanista Europea que defiende la separación de las Iglesias y del Estado pide que se incluya en el artículo 3 que la Unión garantice la laicidad de las instituciones.

Conviene que se desarrollen instituciones de la Unión imparciales en relación a las convicciones de unos y otros, que no introduzcan discriminaciones y que respeten las libertades de las convicciones, sean ellas religiosas o no, sin que sea necesario recurrir a uno u otro mensaje trascendente.

Lo que es primordial hoy es obtener la participación activa de todos los ciudadanos en la tarea común de construcción democrática de Europa. La ciudadanía en la Unión no puede sustentarse en las convicciones religiosas o en mensajes que reposen sobre una fórmula trascendente.

La Federación Humanista Europea se opone a incluir en el Tratado la declaración nº 11 del Acta final al tratado de Amsterdam según la cual la “Unión Europea respeta y no prejuzga el estatuto reconocido, en virtud del derecho nacional, a las iglesias y las asociaciones o comunidades religiosas en los Estados miembros”, que no tiene otra finalidad que la preservación de los privilegios que tienen algunas Iglesias en los Estados de la Unión Europea.

La preocupación de los humanistas y de los laicos en el seno de la Federación Humanista Europea, y con ellos de personas de convicciones religiosas, es evitar que se cree de nuevo por el camino de las instituciones europeas un foso entre los ciudadanos que creen en el cielo y los, cada día más numerosos, que no creen en él.

¡Por el laicismo en Europa!

¡Por la separación de las Iglesias y de los Estados!

¡Por la derogación de la declaración nº. 11 del Tratado de Amsterdam!

 

Georges Liénard

Secretario General de la FHE

 

Ateus de Catalunya, en su Asamblea General ordinaria del 12 de diciembre de 2002, aprobó su adhesión formal a la Federación Humanista Europea, que se está tramitando en la actualidad, y respalda plenamente el comunicado emitido por esta organización.


PÀGINA PRINCIPAL

 ©Ateus de Catalunya

Apartat de Correus núm. 13.112

08080-Barcelona

info@ateus.org

http://www.ateus.org