ATEUS DE CATALUNYA

Entrevista a Taslima Nasrin

 

Una mujer valiente frente al fundamentalismo religioso

 

Realizada por Matt Cherry y Warren Allen Smith para la revista Free Inquiry, que publica el Council for Secular Humanism de New York (EEUU).

 

Una breve biografía

Taslima Nasrin nació en Bangladesh en el seno de una familia musulmana. Cuando tenía 22 años se graduó en medicina y empezó su carrera como ginecóloga atendiendo a las mujeres más pobres de las zonas rurales de su país. Durante esa época quedó consternada por la extrema discriminación a la cual eran sometidas las mujeres en la sociedad tradicional islámica.

Espoleada por esa experiencia empezó a publicar artículos críticos con las injusticias cometidas en nombre de la tradición islámica que despertaron las iras de los fundamentalistas, quienes proclamaron una fatwa exigiendo su detención y ejecución. Sin embargo, en vez de amilanarse, ella continuó con sus denuncias hasta que fue acusada de blasfemia por el gobierno de Bangladesh, que le confiscó el pasaporte para evitar su huída del país.

Diversos gobiernos democráticos y organizaciones internacionales, como el Pen Club y Amnistía Internacional, la ayudaron entonces a abandonar clandestinamente Bangladesh y a exiliarse en Suecia en agosto de 1994. Desde su refugio ha seguido publicando libros —17 en total— y artículos, y luchando irreductiblemente en defensa de los derechos humanos, especialmente los de las mujeres. Su novela Vergüenza, que narra el acoso al que se ve sometida una familia hindú en Bangladesh por los fundamentalistas islámicos, ha sido traducida a 22 idiomas. Ha recibido numerosas distinciones en reconocimiento a su labor, entre ellos el prestigioso premio Ananda de literatura en la India, y el premio Sakharov a la libertad de conciencia, concedido por el parlamento de la Unión Europea.

 

Entrevista

¿Cuéntenos algo sobre su vida?

Nací en una familia musulmana de clase media, en una pequeña ciudad llamada Myonenningh, en el norte de Bangladesh, en 1962. Mi padre era médico y mi madre ama de casa. Tengo dos hermanos mayores y una hermana más joven. Todos ellos recibieron una educación liberal en la escuela y en la universidad. Yo también estudié en la universidad y me gradué en medicina.

¿Cuándo empezó a escribir?

Escribo poesía desde 1975. Mi primer libro de poesía se publicó en 1986. Desde 1989 publico regularmente artículos en periódicos y revistas. He escrito sobre las mujeres que eran injustamente oprimidas y otros temas similares. Conseguí el apoyo de la gente liberal y laica, y el odio de los fundamentalistas y los conservadores por mis artículos.

¿Podría describir la reacción de los fundamentalistas a sus escritos más detalladamente?

Los fundamentalistas musulmanes pusieron diversas demandas contra mí en los tribunales. Me atacaron físicamente. Exigieron mi ejecución en la horca. Me declararon apóstata e hicieron frecuentes demostraciones en mi contra. Entraron en las oficinas del periódico donde había publicado mis artículos y demandaron a mis editores. También pidieron la prohibición de todos mis libros.

Debido al poder de los fundamentalistas el gobierno bengalí prohibió uno de mis libros y abrió una querella criminal contra mí, acusándome de ofender los sentimientos religiosos de la gente. En 1994, cuando fue emitida la orden de detención contra mí, me vi obligada a ocultarme, ya que la prisión no era un lugar seguro. El asesinato político no es un hecho extraño en las prisiones de Bangladesh.

¿Estaba su vida en peligro? 

Sí. Convocaron una huelga general en todo el país durante varios días para protestar contra mis escritos. Ningún partido político salió en mi ayuda excepto uno o dos pequeños partidos de izquierdas. La gente tiene miedo de los fundamentalistas porque pueden matar a quien y cuando quieran en Bangladesh. Los fundamentalistas se unieron y organizaron manifestaciones de más de 300.000 personas, y anunciaron abiertamente que debían matarme.

Tuve que salir precipitadamente de mi país con la ayuda de algunos gobiernos democráticos de Europa y de los Estados Unidos, la organización literaria internacional PEN, y asociaciones feministas y humanistas.

¿Dispone todavía de protección policial?

Principalmente cuando tengo que hablar ante grupos numerosos. En Nottingham, en Inglaterra, me atacaron estudiantes islámicos. En Concordia, en Canadá, tuve que interrumpir mi discurso a causa de las protestas de los musulmanes. La policía estuvo presente cuando hablé en Michigan y en Harvard. Centenares de gendarmes franceses han estado de servicio mientras yo hablaba. Cuando al principio me ocultaba en Suecia, más de un centenar de policías, hombres y mujeres, me protegían. Una vez que me escapé de mi apartamento y compré flores a unos bengalíes me regañaron y me dijeron que no volviese a hacer eso jamás.

Explíquenos alguna otra de sus experiencias mientras permanecía oculta.

Bien, en un momento dado el PEN Club preparó un lugar tranquilo cerca del golfo de Bothnia para mí. ¡Un gran lugar para la privacidad y la escritura! Tenía una vecina maravillosa, una señora inglesa con muchos gatos que me ayudó con mi pronunciación del inglés. Pero una noche en que se levantó viento y las ramas de los árboles tocaban el tejado realmente me alarmé. La policía, que estaba instalada en una casa cercana, vino rápidamente. Una de las mujeres policía, de hecho, pasó amablemente la noche en mi casa. Sólo si usted tiene una fatwa sobre su cabeza y está solo lejos de casa puede posiblemente comprender lo que yo sentía entonces.

¿Qué le impulsó originalmente a ser tan explícita en su oposición al islam?

Cuando empecé a estudiar el Corán, el libro sagrado del islam, encontré muchas ideas poco razonables. Las mujeres en el Corán eran tratadas como esclavas. No eran más que objetos sexuales 

Naturalmente dejé el Corán a un lado y miré a mi alrededor. Encontré la religión igualmente opresiva en la vida real. Y me di cuenta de que la opresión religiosa y las injusticias no hacen más que aumentar, especialmente en los países musulmanes. Los terroristas religiosos están por todas partes. Pero si critiqué a los fundamentalistas musulmanes y en particular a los mullahs, es porque los vi muy de cerca. Se aprovechaban de la ignorancia de la gente para oprimirla. Consideraban a las mujeres como objetos y no las trataban mejor de lo que se trataba a los esclavos en la antiguedad.

Así pues, un día tuve que coger mi pluma y empezar a escribir contra las múltiples fechorías cometidas por la religión, contra la injusticia, la sinrazón, y los prejuicios dictados por las instituciones religiosas. Empecé a tratar de mostrar los crímenes de la religión, particularmente la injusticia y la opresión contra las mujeres.

¿Pero fue usted dura con los fundamentalistas?

Critiqué a los fundamentalistas así como a la religión en general. No encuentro ninguna diferencia entre el islam y los fundamentalistas islámicos. Creo que la religión es la raíz, y de la raíz crece el fundamentalismo como un vástago venenoso. Si suprimimos el fundamentalismo y mantenemos la religión, entonces un día u otro el fundamentalismo volverá a crecer. Necesito decir esto porque algunos liberales defienden siempre el islam y culpan a los fundamentalistas de los problemas. Pero el islam en sí mismo oprime a las mujeres. El islam en sí mismo impide la democracia y viola los derechos humanos.

Y como el propio islam está causando injusticias, tenemos el deber de alertar a la gente. Es nuestra responsabilidad despertar a la gente, hacerles comprender que los textos religiosos proceden de un lugar y de una época particulares.

¿En qué está usted trabajando actualmente? ¿Hay nuevos proyectos, nuevas perspectivas que se le hayan ocurrido como resultado de sus experiencias?

Me gustaría escribir sobre mis experiencias. Escribí ya algunos artículos en periódicos europeos, tales como Le Monde en Francia. Escribiré más. Aunque he estado alejada de mi país y de mi gente durante años permanezco fiel a mis propios ideales. Todavía tengo confianza en mí misma.

Free Inquiry está muy orgullosa de tenerla como editora senior. ¿Qué le hizo aceptar este papel?

Pienso que Free Inquiry es la mejor revista del mundo —por lo menos en el campo de las ideas. Digo esto porque creo que los temas que Free Inquiry trata y las ideas que promueve —los principios del humanismo secular o laico— son fundamentales para la causa de la libertad y el progreso humano. Free Inquiry merece mayor reconocimiento e influencia, y estoy encantada de hacer todo lo que pueda para apoyarla. En conferencias y actos por los derechos humanos recomiendo a todo el mundo que la lea.

¿Cuándo y por qué se hizo “humanista secular”?

Cuando era joven me forzaron a practicar la religión. Tuve que leer el Corán en árabe sin comprender el significado. Dije a mi madre varias veces: “no tengo ningún interés en la lectura de algo que no entiendo. Quiero conocer el significado de los versos.” Mi madre dijo: “no necesitamos saber el significado. Debemos leerlos porque éstos son los versos escritos por Dios. Si los lees, Dios te perdonará y te enviará al cielo.”

Cuando tenía 14 o 15 años encontré una traducción al bengalí del Corán y aprendí lo que Dios dice en los versos. Me sorprendió leer información errónea sobre el Sistema Solar en el Corán, por ejemplo que el sol se mueve alrededor de la tierra y que la tierra permanece quieta gracias a la ayuda de las montañas.

Las desigualdades y las injusticias contra la mujeres y los seguidores de otras creencias en el Corán me enojaron. Si una religión permite la persecución de la gente de creencias distintas, si una religión mantiene a las mujeres en la esclavitud y a la gente en la ignorancia, entonces no puedo aceptar esa religión. Como persona, yo quería servir a los demás con independencia de la religión, de la raza y del género. Y en vez de tener una fe ciega e irracional, preferí tener una mente lógica racional. En pocas palabras, me convertí en una “humanista secular”, una “laicista”. Para mí la humanidad es lo fundamental.

¿Considera usted que es inherente a la religión el hecho de fomentar la división?

Con frecuencia la religión no enseña a amarse los unos a los otros. Al contrario, a menudo enseña a odiar a aquellos que tienen creencias diferentes. La religión también conduce a la gente a depender del destino y en consecuencia a perder la confianza en sí misma. Glorifica la pobreza y el sacrificio innecesariamente y así sirve a los intereses particulares de las minorías ricas.

En todos los países y en todas las épocas, personas concienciadas han denunciado estos aspectos inmorales de la religión y han educado a la gente para que vea la religión con los ojos de la razón y de la lógica.

El eterno conflicto…

Sí. Déjeme poner como ejemplo a los filósofos de la tradición Lokayata, los materialistas de la antigua India. Hace tres mil años plantearon muchas preguntas sobre la religión, preguntas que parecen simples pero que en realidad son muy sutiles. Estos materialistas no creían en la reencarnación, no creían en el cielo ni en el infierno. Eran bastante explícitos contra la dominación de los sacerdotes.

Según algunos eruditos, la resistencia organizada de los sacerdotes impidió a los materialistas progresar. Incluso casi todos sus textos fueron suprimidos. Sólo se conservan algunas referencias parciales de sus enseñanzas. Pero algunos creen que tenían una gran influencia sobre la gente común. De ahí que su nombre, Lokayata, quizá en realidad signifique “la opinión o la filosofía del pueblo”.

Hoy todavía seguimos manteniendo la misma lucha contra la sinrazón y los prejuicios. El incremento del fundamentalismo en todo el mundo muestra que la batalla sigue siendo urgente y necesaria. En una discusión en la Universidad de Harvard sobre el aumento del fundamentalismo religioso dije que tras el final de la guerra fría el mundo encara una nueva batalla, y ésta es entre secularismo y fundamentalismo.

¿Usted también piensa que hay un choque de civilizaciones entre el este y el oeste?

No. No estoy de acuerdo con aquellos que piensan que el conflicto es simplemente entre dos religiones, a saber cristianismo e islam. Ni creo que esto sea un conflicto entre el este y el oeste. Para mí la clave del conflicto está entre la fe ciega irracional y las mentes lógicas racionales. O entre modernidad y “antimodernidad”. Mientras algunas personas desean ir hacia adelante, otras tratan de ir hacia atrás. Es un conflicto entre el futuro y el pasado, entre la innovación y la tradición, entre aquellos que valoran la libertad y los que no lo hacen.

¿Por qué piensa que se ha producido un resurgimiento del fundamentalismo religioso en Oriente Medio, Asia y África?

La cuestión del fundamentalismo es profunda y compleja. De entrada, debería decir que por un lado refleja el fracaso de la democracia occidental y de la economía de mercado libre, y por otro el fracaso de la economía socialista, que han hecho posible el rápido avance de los fundamentalistas en los países en vías de desarrollo. Éstos están tratando de presentar un substituto religioso a las modernas ideologías occidentales. La gente, desilusionada y sin esperanza, está buscando ahora la salvación en las fuerzas ciegas de la fe. Batido por la ciencia, abrumado por otras civilizaciones, el islam está ahora a la búsqueda de sus “raíces” y, como siempre, hay un elemento de miedo en esa búsqueda.

Por descontado la responsabilidad de haber fomentado el fundamentalismo no debe recaer totalmente sobre los dirigentes laicos de las excolonias, que se han servido de ese fundamentalismo para sus propios intereses. La responsabilidad debe ser compartida por todos los estados democráticos y laicos del mundo desarrollado. También ellos han establecido muchos compromisos con las fuerzas fundamentalistas.

Hemos visto cómo los llamados partidos políticos laicos de Bangladesh utilizan los sentimientos religiosos de la gente para conseguir votos. Pero casos similares de oportunismo se han podido ver en la India y en todas partes.

¿Qué papel han desempeñado los gobiernos occidentales en todo esto?

Hemos visto también cómo las poderosas naciones occidentales han declarado que la protección de los derechos humanos es uno de sus objetivos fundamentales y después patrocinan, de forma explícita o encubierta, el fundamentalismo. Los gobiernos democráticos reconocen dictaduras militares en función de sus intereses políticos a corto plazo. Estados laicos entablan amistad con autocracias, así como con teocracias. Incluso toleran el comportamiento completamente inhumano de los fundamentalistas. Ese doble rasero practicado por los llamados estados democráticos y laicos, en su propia casa y en el extranjero, proporciona a los fundamentalistas una especie de legitimidad 

¿Ha leído usted a los intelectuales occidentales que defienden el islam?

Sí. Algunos autores en occidente están saliendo en apoyo de los fundamentalistas. Tratan de argumentar que no todas las costumbres vigentes en los países del Tercer Mundo son dañinas para las mujeres. Encuentran una especie de estabilidad y de paz social en el mundo oriental. ¡Hasta piensan que los harenes no tienen porque ser malos para las mujeres, porque les proporcionan un cierto grado de autonomía y de independencia!

Debo humildemente decir que todo esto es un fraude. Para mí no puede haber diferencia en el concepto de los derechos humanos entre el este y el oeste. Si el velo es malo para las mujeres occidentales, entonces también lo es para sus hermanas orientales. Si el patriarcado debe ser combatido en el oeste, debería ser igualmente combatido en el este.

En realidad la lucha es más urgente en el este, ya que allí la mayoría de las mujeres ni tienen educación ni disponen de independencia económica. ¿Si la educación laica moderna es buena para las mujeres occidentales por qué debería privarse de ella a las mujeres orientales? La paz que algunos autores visualizan en los países del este es, claramente, la paz del sepulcro.

¿Piensa que los fundamentalistas continuarán avanzando y acumulando poder en las áreas en vías de desarrollo?

Los remedios de los fundamentalistas para los males de la sociedad son seriamente cuestionables. No pueden ir, obviamente, muy lejos. Incluso si acumulan poder aquí y allá no pueden dirigir un estado sólo con reglas religiosas, y yo estoy convencida de que también serán reemplazados por la propia gente después de algún tiempo.

El fundamentalismo es una ideología que aleja a las personas del camino del natural desarrollo de la conciencia y de la individualidad, y socava sus derechos personales. Encuentro imposible aceptar el fundamentalismo como alternativa a las ideas seculares.

Mi primera razón es la insistencia de los fundamentalistas en la justificación divina de las leyes humanas 

La segunda es la insistencia de los fundamentalistas con respecto a la superior autoridad de la fe, como enfrentada a la razón.

La tercera es la insistencia de los fundamentalistas en que el individuo no cuenta, que el individuo es irrelevante. La lealtad al grupo por encima de los derechos y de los logros personales de los individuos es una característica peculiar del fundamentalismo. Los fundamentalistas creen en un particular modo de vida. Ellos quieren colocar a todo el mundo su particular camisa de fuerza y dictar lo que un individuo debe comer, lo que debe llevar, cómo debe vivir su vida diaria —todo estaría determinado por la autoridad fundamentalista.

Finalmente, aunque se proclaman a sí mismos como una fuerza moral, su lenguaje es odio y violencia. ¿Es posible para un racionalista y humanista aceptar ese tipo de represión terrible?

¿Qué esperanza hay para el secularismo, los derechos humanos y los derechos de las mujeres en el mundo islámico?

No se conseguirá nada reformando los dogmas escritos musulmanes. Lo que se necesita es un cambio de la sharia, el código de leyes basado en el Corán. Yo deseo un código civil uniforme que sea igualmente aplicable a los hombres y a las mujeres.

¿Cómo podemos protegernos contra el resurgimiento del fundamentalismo?

Para mantenernos a salvo del fundamentalismo la gente debería recibir educación; especialmente deberían recibir una educación laica. Y los humanistas seculares deberían unirse y combatir a los fundamentalistas sin ninguna concesión.

¿Entonces usted continuará luchando, a pesar del riesgo, las fatwas y la alienación?

Sí, puedo asegurarle que mi lucha ideológica contra el fundamentalismo religioso continuará. Yo soy atea. No creo en los rezos, yo creo en el trabajo. Y mi trabajo es el de una escritora. Mi pluma es mi arma.

© Entrevista publicada originalmente en inglés por la revista Free Inquiry, volumen 19, Número 1, que edita el Council for Secular Humanism de New York, www.secularhumanism.org/. Traducida al español por Ateus de Catalunya.


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