Ateus de Catalunya

CAMPANYA PER A SOL·LICITAR EL CANVI D'ESTATUS DEL VATICÀ A L'ONU

 

CAMPAÑA PARA SOLICITAR EL CAMBIO DE ESTATUS DEL VATICANO EN LA ONU


Para conseguir cambiar el actual estatus de privilegio de la Santa Sede en la ONU la organización Catholics for a Free Choice (CFFC) ha puesto en marcha en los Estados Unidos la "Campaña para Cambiar el Estatus del Vaticano en la ONU" (See Change Campaign), que en España han recogido las asociaciones Católicas por el Derecho a Decidir y Federación de Planificación Familiar y a la que se han sumado ya cientos de asociaciones y miles de personas de todo el mundo, entre ellas diversas asociaciones de ateos de otros paises como Atheists United (USA) o Europe et Laïcité (France).

Ante las dimensiones y la repercusión internacional que está adquiriendo esta iniciativa, Ateus de Catalunya, después de analizar los argumentos y los objetivos de los organizadores, que comparte plenamente, ha decidido adherirse a la misma, considerando oportuno realizar las siguientes observaciones:

1)       El Vaticano no es un Estado reconocido universalmente.

La Santa Sede está reconocida como Estado por otros paises como consecuencia de circunstancias históricas que no nos parece necesario abordar aquí, pero queremos precisar que no existe un reconocimiento universal de dicha condición por parte de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, ni de todas las organizaciones -como precisamente demuestra esta campaña-, ni evidentemente se trata de una realidad inalterable a la que debamos resignarnos todos los individuos, por lo que consideramos un derecho legítimo y un objetivo prioritario conseguir que el Vaticano pierda su actual e injustificado estatus de Estado No Miembro Observador Permanente en las Naciones Unidas, así como todas las prebendas que se derivan de dicha condición.

2)       El Vaticano no es un Estado en el sentido convencional

A pesar de que la Santa Sede puede considerarse formalmente un Estado en términos de territorialidad y de gobierno no lo es en muchos otros aspectos, ya que no existe otro Estado o país en el mundo que excluya de su ciudadanía a los niños ni a las mujeres, ni que excluya sistemáticamente tanto a los individuos nacidos dentro de su territorio como a los hijos de aquellos que poseen la ciudadanía -allí, salvo accidente, no se produce ni lo uno ni lo otro-, siendo así que la población del Vaticano es el resultado de una ¡selección arbitraria realizada por los propios gobernantes del Estado (algo único e inaudito en el mundo)! De lo que se deduce que el Vaticano no es un Estado en el sentido convencional, sino la sede central de una organización religiosa y que por ello posee unas características, unos intereses y unos objetivos que no son los propios de los Estados convencionales. Esto lo corroboró el propio Papa durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones de 1979: "La naturaleza y objetivos de la misión espiritual de la Sede Apostólica y de la Iglesia hacen que su participación en las tareas y actividades de la ONU sea muy diferente a la de los Estados, que son comunidades en el sentido político y temporal". En consecuencia entendemos que no debe disfrutar en la ONU de la misma consideración y privilegios de los Estados convencionales.

3)       El Vaticano se beneficia en la ONU de un estatus que no le corresponde

El hecho de disfrutar en la ONU de un estatus jurídico que no se corresponde con su naturaleza y sus objetivos reales le permite al Vaticano beneficiarse de una posición ilegítima de ventaja en los foros internacionales a la hora de discutir e imponer sus opiniones a los demás Estados, pues su estatus le permite vetar políticas que cuentan con el apoyo masivo de los demás Estados Miembros de la ONU bajo la amenaza de bloquear el consenso con el que se aprueban los documentos que salen de las comisiones; mientras que otras organizaciones, al no disfrutar de los mismos derechos y oportunidades, encuentran mayores dificultades para hacer escuchar su voz y poder influir en iguales condiciones en las resoluciones finales que se adoptan.

4)       El Vaticano aprovecha su estatus para imponer su doctrina moral y religiosa

El Estado Vaticano no se beneficia de su estatus preferente sólo para exponer sus opiniones a los demás Estados en los foros internacionales, sino que gracias a su condición consigue imponer sus posiciones morales y políticas a paises que dependen de las aportaciones solidarias para su subsistencia. En este sentido la Santa Sede ha ejercido de forma reiterada su posición de privilegio para limitar el acceso a la planificación familiar en paises del Tercer Mundo donde gran parte de la población se muere de hambre, para frenar el uso del preservativo en regiones donde las enfermedades de transmisión sexual como el sida se han convertido en verdaderas pandemias que hipotecan la esperanza de futuro de naciones enteras, o para arrojar a millones de mujeres a los circuitos clandestinos para abortar en las condiciones higiénicas y sanitarias más precarias y deprimentes con el consiguiente riesgo para sus vidas que eso supone.

5)       El Vaticano se caracteriza por su desprecio hacia la libertad y la tolerancia

Un Estado como el Vaticano, que no reconoce la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y que no admite ningún tipo de representación de sus ciudadanos -Léase el libro publicado recientemente por Los Milenarios-, que se pronuncia hipócritamente sobre cuestiones que tienen que ver con la vida de mujeres y niños pero no acepta que estos colectivos formen parte de su ciudadanía, que ha retirado su apoyo a la Unicef por defender la anticoncepción en paises donde los niños se mueren de hambre, que se pronuncia en contra del aborto bajo cualquier supuesto por considerarlo un asesinato pero que en cambio sigue defendiendo la aplicación de la pena de muerte en determinados casos, entendemos que no debe beneficiarse en la ONU de ningún trato preferente. Ese Estado al cual denunciamos es responsable de haber derramado en sus dos mil años de historia más sangre inocente que cualquier otra organización existente sobre la faz de la tierra, para conseguir imponer siempre sus intereses y acabar con la oposición de aquellos que no comparten sus creencias.

6)       El Vaticano utiliza su papel de mediador en conflictos para su propio beneficio

El papel ejercido por el Vaticano como intermediario en la resolución de conflictos en el mundo nunca se ha realizado de forma altruista y desinteresada. Si bien es cierto que el Vaticano ha intervenido como mediador en conflictos de distinto signo a lo largo de la historia también lo es que siempre ha tratado de imponer sus intereses o de obtener ventaja de dichas situaciones. De la misma forma también se puede alegar que el Vaticano ha sido fuente permanente de conflictos internacionales a lo largo de la historia como consecuencia de sus intervenciones encaminadas a extender su influencia y a obtener rendimientos de distinta naturaleza, sin importarle demasiado las consecuencias derivadas de ello para terceras partes. En este sentido y para no remontarnos a un pasado demasiado lejano recordaremos tan sólo su participación y responsabilidad en algunos sucesos históricos del siglo XX tan deplorables como la expansión del nacionalsocialismo y del fascismo por Europa, o de las dictaduras militares en iberoamérica -política refrendada recientemente por la intervención del cardenal Secretario de Estado (primer ministro) del Vaticano Angelo Sodano, exnuncio en Chile durante la dictadura del general Pinochet, solicitando al gobierno del Reino Unido que denegase la extradición a España por motivos humanitarios de cierto sujeto acusado de violaciones de los derechos humanos-.

7)       Las relaciones con el Estado Vaticano deberían basarse en criterios de equidad

Para cualquier Estado, el hecho de reconocer al Vaticano como a un igual, debería suponer automáticamente el establecimiento de las relaciones diplomáticas habituales que rigen las relaciones entre los Estados, y por tanto debería acabar con el trato de favor que el Vaticano recibe en la práctica por parte de los gobiernos de algunos Estados soberanos, sobretodo cuando esa discriminación se practica en detrimento de los intereses de buena parte de los ciudadanos propios. Esto sucede tanto en lo que se refiere a las relaciones económicas, como sociales y políticas, con el agravante de que a costa de los recursos de esos Estados se contribuye a financiar una red de individuos que rinden cuentas no ante la autoridad política del Estado del que forman parte y poseen la nacionalidad, sino ante la autoridad de un Estado extranjero, lo que en cualesquiera otras circunstancias sería catalogado como un acto delictivo. La consiguiente impunidad para los representantes de una organización religiosa obtenida de su condición diplomática supone un agravio inaceptable para el resto de organizaciones y ciudadanos.

8)       Ser respetuoso con el Vaticano no significa rendirse a sus intereses

Ser respetuoso no significa renunciar a la defensa de los intereses propios. Como ateos podemos ser respetuosos con la jerarquía católica igual que debemos exigir de ésta el mismo respeto para nuestras opiniones. Reclamar nuestros derechos y denunciar los injustos privilegios de que se vale la Santa Sede en los foros internacionales para conseguir sus objetivos no supone ningún acto de irreverencia, más bien al contrario, es un acto denuncia a lo que supone una discriminación injustificada de nuestras posiciones. Nadie pretende silenciar al Vaticano. Lo que queremos es evitar que amparándose en un un subterfugio legal, la Santa Sede trate de imponer su doctrina moral y religiosa a los ciudadanos de otros Estados soberanos. Nadie mejor que los ateos conoce las consecuencias de la falta de libertad para poder manifestar abiertamente sus opiniones y no pretendemos por tanto cometer ahora los mismos errores que hemos sufrido nosotros con anterioridad.

9)       La prudencia no debería impedirnos defender nuestros derechos frente al Vaticano

Renunciar a la legítima defensa en este caso no es un acto de prudencia, sino más bien de sumisión. La historia se construye por medio de la intervención del hombre. Cualquier acto respetuoso con las personas que esté encaminado a la mejora de las condiciones de vida de nuestros semejantes y a la difusión de aquellas ideas que consideramos justas es un acto noble y lícito. Resignarnos a las arbitrariedades de la vida y a las injusticias del mundo sólo porque constituyan una realidad temporal es una actitud cobarde y sumisa que sólo puede ser catalogada de cómplice y responsable de la iniquidad. Los avances de la humanidad son consecuencia de pequeños pasos emprendidos por personas decididas a cambiar el curso de los acontecimientos. En nuestras manos descansa la posibilidad de permanecer sentados lamentando las arbitrariedades que se producen a diario o tratar de intervenir en ellas para lograr su erradicación. No es tan importante si una iniciativa llegará o no a buen puerto, sino la posibilidad que tenemos en nuestras manos de luchar por conseguirlo, y ello será o no resultado del alcance que logremos obtener con la suma de nuestras pequeñas contribuciones. Tampoco debemos obviar la positiva repercusión para nuestras aspiraciones que el precedente de una campaña de esta naturaleza, aunque no lograse alcanzar plenamente su objetivo inicial, puede suponer para iniciativas futuras.

En consecuencia nosotros consideramos que un Estado como el Vaticano que, en definitiva, se rige por criterios atípicos que no son los propios de los Estados, y que trata de imponer su doctrina religiosa a otros Estados soberanos y a los ciudadanos que no comparten su particular concepción del mundo, no puede seguir beneficiándose indefinidamente de un estatus de privilegio en la ONU como sucede en la actualidad.

El Vaticano sólo puede ser privado de su estatuto de Estado No Miembro Observador Permanente en la ONU, con acceso y voto en las conferencias internacionales, por mayoría absoluta de la Asamblea General, por ello es necesaria la colaboración más amplia posible de todos los sectores contrarios a su actitud de intromisión en las políticas de los Estados para acabar con la situación actual.

Por ello Ateus de Catalunya ha decidido apoyar la "Campaña para Cambiar el Estatus del Vaticano en la ONU" (See Change Campaign) véase http://www.catholicsforchoice.org/spanish/ o bien http://www.seechange.net/, para privar del estatuto de Estado a lo que no es un Estado y situarlo en el lugar que le corresponde, que es el de cualquier otra organización de naturaleza religiosa.

Hemos decidido respaldar esta campaña, a pesar de estar organizada por instituciones católicas con las cuales no compartimos muchas de nuestras opiniones ni puntos de vista sobre la forma de interpretar la realidad, porque han demostrado su carácter e independencia enfrentándose valientemente a la jerarquía vaticana a raíz de las disparatadas posiciones que ésta sostiene en cuestiones políticas tan importantes como son el control de la natalidad o los derechos de la mujer. Por fortuna no todas las acciones de la Santa Sede son compartidas por todos los sectores de la Iglesia Católica -como demuestran los organizadores de esta campaña-. En este sentido queremos reconocer la labor de aquellos cuya sincera intención, más allá de sus creencias, es efectivamente tratar de ayudar con sus medios a mejorar la vida de otras personas.

Por último consideramos un derecho inalienable respaldar una campaña que intenta acabar de una vez con la ventaja competitiva y desleal que el estatus del Vaticano le confiere en los foros internacionales, frente a la cual otros grupos de opinión contrarios no son siquiera reconocidos y no cuentan con voz ni voto, a pesar de representar a una parte importante de la humanidad. Por ello Ateus de Catalunya anima a todos aquellos que comparten sus opiniones a enviar cartas de apoyo para lograr el mayor respaldo posible para esta iniciativa. En cualquier caso, la carta modelo preparada por los organizadores de la campaña, que reproducimos a continuación, nos parece de lo más respetuosa, mucho más de lo que acostumbra a ser el Vaticano en sus intrigas para alcanzar sus objetivos.

[Sigue a continuación la carta para ser enviada al Secretario de las Naciones Unidas con el texto que usted, si lo desea, puede apoyar. Para que la carta sea plenamente efectiva se recomienda firmar y añadir sus datos personales.]

 

Estimado Secretario General Annan,

 

Como Estado Observador Permanente No Miembro de la ONU, la Santa Sede frecuentemente disfruta de un estatus único y en conferencias de la ONU ejerce el voto como si fuera un país. El hecho de otorgar los privilegios de un gobierno a lo que en realidad es un cuerpo religioso es una práctica política cuestionable. Si bien la Santa Sede -el gobierno de la Iglesia Católica Romana- ha contribuido positivamente a la paz y a la justicia por intermedio de las Naciones Unidas, esta circunstancia no debe ser usada como justificativo para otorgar el estatus de Estado a una institución religiosa.

 

La participación gubernamental en la ONU debería reservarse para los Estados propiamente dichos. Las religiones del mundo están representadas adecuadamente como organismos no gubernamentales. Con el estatus de ONG, la iglesia Católica Romana podría continuar su participación en la ONU -tal como lo hace el Consejo Mundial de Iglesias- sin ambigüedades o privilegios. Hacemos un llamado para que usted inicie una revisión oficial del estatus de la Santa Sede en la ONU.

 

La carta puede ser enviada a través de alguna de estas organizaciones:

Catholics for a Free Choice (CFFC)

1436 U Street NW, Suite 301

Washington, DC 20009-3997, USA

phone: +1 (202) 986-6093

Fax: +1 (202) 332-7995

Email: cffc@catholicsforchoice.org

http://www.catholicsforchoice.org/

http://www.seechange.net/

 

Mouvement Europe et Laïcité

11, av. Des Huguenots

F-94420 Le Plessis-Trévise

FRANCE

E-mail: eurolaic@club-internet.fr

http://www.europe-et-laicite.org/

http://www.europe-et-laicite.org/ONU-Vatican.htm

 

Si desea consultar el contenido exacto de la campaña puede hacerlo directamente a través de la pàgina Web de Catholics for a Free Choice (CFFC), que para su comodidad reproducimos a continuación en su versión original y traducida:

 

THE "SEE CHANGE" CAMPAIGN

Hundreds of organizations and thousands of people worldwide have initiated a campaign to change the status of the Roman Catholic church at the United Nations. Concerned that the church has flown in under UN radar by calling itself the Holy See, we have called on the Secretary-General to review the church's current status as a Non-member State Permanent Observer. We believe that the Holy See, the government of the Roman Catholic church, should participate in the UN in the same way as the world's other religions do-as a non-governmental organization.

There are so many big problems in the world, it may seem trivial to worry about the status of the Roman Catholic church at the UN. Does it really matter that the UN has given it, alone among all religions, the status of a Non-member State Permanent Observer in the UN?

LA CAMPAÑA "CAMBIO DE ESTATUS"

Cientos de organizaciones y miles de personas en todo el mundo han iniciado una campaña para que se cambie el estatus de la Iglesia Católica en las Naciones Unidas. Preocupadas porque la Iglesia Católica ha logrado evadir el radar de la ONU bajo el nombre de Santa Sede, hemos pedido al Secretario General que revise el estatus actual de la iglesia como Estado No Miembro Observador Permanente. Creemos que la Santa Sede, el gobierno de la Iglesia Católica, debería participar en la ONU de la misma manera que lo hacen otras religiones del mundo, como una organización no gubernamental.

Hay tantos problemas graves en el mundo que la preocupación por el status de la Iglesia Católica en las Naciones Unidas podría parecer trivial. ¿De veras importa que las Naciones Unidas le hayan dado a la Iglesia Católica, la única entre todas las religiones, el estatus de Estado No Miembro Observador Permanente?

 

RELIGIOUS FREEDOM IS ENDANGERED

Every other religion with representation at the UN, like the World Council of Churches, is rightly restricted to an affiliation based on that of other non-governamental organizations. In a time when religious fundamentalism threatens pluralism, tolerance, and women's human rights, the UN must maintain a clear separation between religious beliefs and international public policy. Succesfully challenging the Holy See's status will ensure that only countries decide policy.

 

LA LIBERTAD RELIGIOSA ESTÁ EN PELIGRO

Cualquier otra religión con representación en la ONU, como el Consejo Mundial de Iglesias, está claramente restringida a un estatus como el de las Organizaciones no guvernamentales (ONG). En un momento en que el fundamentalismo religioso amenaza el pluralismo, la tolerancia y los derechos humanos de la mujer, la ONU debe mantener una clara separación entre creencias religiosas y política internacional. El éxito en la campaña para cambiar el estatus de la Santa Sede aseguraría que sólo los paises decidirían en política.

 

EACH YEAR 600,000 WOMEN DIE NEEDLESSLY DURING PREGNANCY AND CHILDBIRTH

The UN increasingly makes the decisions that will prevent these deaths. The Holy See, as a recognized country in the UN, has a powerful voice in these decisions. It uses this voice to limit access to family planning, safe abortion -even in countries where abortion is legal, and emergency contraception -even for women who have been raped as an act of war. Succesfully challenging the Holy See's status will save women's lives.

 

CADA AÑO 600.000 MUJERES MUEREN INNECESARIAMENTE DURANTE EL EMBARAZO Y EL PARTO

La ONU cada vez más toma decisiones para impedir estas muertes. La Santa Sede, como país reconocido por la ONU, tiene una poderosa voz en estas decisiones. Ella emplea su voz para limitar el acceso a la planificación familiar, el aborto en condiciones seguras -incluso en paises donde el aborto es legal-, y la contracepción de emergencia -incluso para mujeres que han sido violadas como acto de guerra-. El éxito en la campaña para cambiar el estatus de la Santa Sede salvaría muchas vidas de mujeres. 

 

EACH YEAR 5.8 MILLION BECOME HIV POSITIVE AND 2.5 MILLION DIE FROM AIDS

Within the UN, the Roman Catholic church attempts to block international policy decisions that would make condom education and use a major tool in the prevention of HIV/AIDS. Succesfully challenging the Holy See's status will assist in reversing the HIV/AIDS pandemic.

 

CADA AÑO 5,8 MILLONES DE PERSONAS CONTRAEN EL VIRUS HIV Y 2,5 MILLONES MUEREN DE SIDA

En la ONU, la Iglesia Católica Romana intenta bloquear las decisiones políticas internacionales que pretenden hacer de la educación y el uso de los presenvativos una herramienta prioritaria en la prevención contra el HIV/SIDA. El éxito en la campaña para cambiar el estatus de la Santa Sede ayudaría a frenar la pandemia del HIV/SIDA.

Act Now! Please take a few minutes to complete the postcard below. Pivotal to The "See Change" Campaign is an international postcard campaign to the Secretary-General of the United Nations, Kofi Annan. To get our cause noticed, we hope to deliver thousands and thousands of signed postcards from around the world! Below is an electronic postcard for you to sign. Once received by our office, these electronic postcards will be printed onto paper postcards, tallied, and then forwarded to Kofi Annan at regular intervals. If you would not like to be contacted with action alerts, please do not include your email address.

 

Dear Secretary-General Annan,

 

As a UN Non-member State Permanent Observer, the Holy See often enjoys unique status as a voting partner with countries at UN conferences. Granting governmental privileges to what is in reality a religious body is questionable statecraft. While the Holy See-the government of the Roman Catholic church-has made positive contributions through the United Nations to peace and justice, this should not be used to justify granting the status of a state to a religious institution.

 

Governmental participation in the UN should be reserved to actual states. The world's religions have been well represented through non-governmental organizational status. With NGO status, the Roman Catholic church would be able to continue its participation in the UN-like the World Council of Churches-without ambiguity or privilege. We call upon you to open an official review of the Holy See's status at the UN.

 

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